Yeza volvió al centro de la conversación: ¿qué lugar está construyendo para 2027?

Martín Yeza asegura que no aspira a ningún cargo en 2027. Sin embargo, en los últimos meses volvió a ocupar un espacio visible en la discusión política de Pinamar: reivindica su gestión, propone los temas que la ciudad debería discutir y proyecta cuáles tendrían que ser sus próximos pasos. Tal vez la pregunta no sea si quiere volver a ser intendente, sino qué lugar pretende ocupar en el próximo capítulo de la política local.

Hay una frase que Martín Yeza repite varias veces durante una extensa entrevista concedida a Nadie es Perfecto, por Pinamar24: “¿Cuál es el siguiente paso?”. La utiliza cuando habla del frente marítimo, de seguridad, de infraestructura y del crecimiento de la ciudad. Es una pregunta razonable para cualquier dirigente político. Lo llamativo es quién la formula, desde qué lugar y en qué momento.

Yeza dejó la intendencia en diciembre de 2023 después de dos períodos consecutivos y eligió personalmente a Juan Ibarguren como continuador de su proyecto político. Entonces explicó que no volvería a presentarse para gobernar Pinamar y defendió la necesidad de que los procesos políticos pudieran continuar más allá de una persona. Tres años después es diputado nacional, pero escuchar su última entrevista local por momentos obliga a recordar ese dato: buena parte de la conversación transcurre alrededor de Pinamar y de lo que hizo, hace o debería hacer la ciudad.

Habla de las veredas de Bunge, Espora y Víctor Hugo. Del frente marítimo y de cómo deberá pensarse su próxima etapa. Del Centro Integral de Seguridad. De la planta depuradora. Del barrio San José. De los clubes. De las cámaras empresarias. Del desarrollo económico. Recuerda decisiones de sus ocho años de gobierno y las utiliza como punto de partida para preguntarse qué debería venir después. Incluso reclama que los partidos políticos locales se concentren más en los temas que considera verdaderamente importantes para los vecinos.

No hay nada extraño en que un exintendente opine sobre la ciudad que gobernó. Tampoco en que un diputado nacional mantenga vínculos con el territorio del que surgió políticamente. Lo que merece atención periodística es la intensidad con la que Yeza volvió a ocupar esa conversación y, sobre todo, el lugar desde el cual lo hace: no solamente comenta el presente, también reivindica el pasado y propone agenda para el futuro.

En ese relato aparece con claridad la defensa de su legado. El frente marítimo, las veredas, la seguridad y la planta depuradora son presentados como parte de un proceso que transformó Pinamar y sobre cuya base debería construirse una nueva etapa. Hay una lógica política reconocible: primero establecer qué se hizo, después definir qué falta hacer.

La entrevista resulta todavía más interesante por su contexto. Días antes, medios locales habían informado sobre una resolución del Tribunal de Cuentas bonaerense vinculada con la rendición de cuentas 2021 de su administración, que mantuvo observaciones y sanciones correspondientes a aquel ejercicio. En una conversación extensa dedicada en buena medida al balance de su gestión municipal, ese episodio no aparece.

No hay elementos que permitan afirmar que la entrevista haya sido pensada para contrarrestar aquella noticia, y hacerlo sería atribuir una intención que no está probada. Sí puede observarse algo más sencillo: mientras una parte de la actualidad recuperaba cuestionamientos administrativos de su paso por el municipio, Yeza volvía a explicar públicamente su propia lectura de aquellos ocho años. Y la disputa por cómo se recuerda una gestión también forma parte de la política.

Todo esto ocurre, además, cuando 2027 comienza a aparecer en las conversaciones partidarias. Todavía falta más de un año para las elecciones municipales y sería exagerado hablar de una campaña formal. Pero los espacios políticos ya discuten alianzas, liderazgos, identidades y estrategias. El propio Yeza analiza públicamente qué debería hacer el PRO, cómo debería relacionarse con La Libertad Avanza y qué resultados obtuvieron cuando ambas fuerzas compitieron juntas o separadas.

Hay un dato que obliga a ser especialmente cuidadosos: Yeza acaba de decir que no aspira a ningún cargo en 2027. Consultado en Radio Rivadavia sobre su futuro político, afirmó que se imagina “afuera”. Esa declaración impide presentar como un hecho aquello que, por ahora, solamente podría ser una especulación: no existe evidencia suficiente para afirmar que esté preparando una candidatura a intendente.

Tampoco aparecen señales públicas sólidas de una ruptura con Juan Ibarguren. El actual intendente llegó al cargo como su sucesor político y ambos mantienen coincidencias importantes, entre ellas la defensa de la identidad del PRO y una estrategia de articulación con La Libertad Avanza sin que eso implique necesariamente la desaparición partidaria. Plantear hoy una interna entre ambos sería adelantarse a los hechos.

Pero una campaña política no necesariamente comienza con una candidatura, un afiche o un lanzamiento. También existe la construcción de liderazgo, la defensa de un legado, la instalación de temas y la capacidad de seguir siendo una referencia dentro de un espacio político. Desde esa perspectiva, las apariciones de Yeza adquieren otro significado.

Puede estar trabajando para fortalecer a Ibarguren. Puede intentar ordenar al PRO local de cara a una elección que encontrará un escenario mucho más fragmentado. Puede estar preservando su liderazgo territorial mientras desarrolla una carrera nacional. Puede estar defendiendo los ocho años de gestión que constituyen su principal capital político. Incluso puede ocurrir que simplemente quiera participar de la conversación pública de su ciudad sin aspirar a ningún cargo. Con la información disponible hoy, elegir cualquiera de esas posibilidades como explicación definitiva sería forzar los datos.

Lo comprobable es otra cosa: Yeza sigue teniendo capacidad para instalar conversación política en Pinamar. Y en su última aparición no se limitó a hablar del Congreso o de la agenda nacional correspondiente a su función actual. Habló extensamente de la ciudad que gobernó y, sobre todo, de la ciudad que imagina hacia adelante.

Hay algo particularmente interesante en su insistencia sobre “el siguiente paso”. Porque esa pregunta inevitablemente abre otra: ¿quién pretende conducirlo?

Durante ocho años la respuesta fue sencilla. Yeza era intendente y encabezaba el proyecto político que gobernaba Pinamar. Desde 2023 esa responsabilidad institucional pertenece a Juan Ibarguren. El desafío para cualquier espacio que consigue una sucesión es precisamente ese: transformar una continuidad electoral en una conducción nueva, sin depender permanentemente del dirigente que la antecedió.

Por eso quizá sea demasiado pronto para preguntar si Martín Yeza será candidato en 2027. Él mismo dice que no. Y mientras no aparezcan hechos que indiquen lo contrario, esa declaración debe formar parte central de cualquier análisis serio.

La pregunta que queda es otra.

Después de tres años fuera de la intendencia, Yeza continúa reivindicando el camino recorrido, señalando los temas que considera prioritarios y preguntándose públicamente cuál debería ser el próximo paso de Pinamar.

Tal vez 2027 todavía no tenga candidatos definidos. Pero la conversación sobre quién tendrá capacidad para imaginar, ordenar y conducir ese próximo paso ya empezó.

Y Martín Yeza, candidato o no, evidentemente quiere seguir formando parte de ella.

Ricardo Magne
Editor Responsable – 2254Noticias

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