¿Quién debería manejar el turismo? Porretti propone quitarle poder al Ejecutivo y crear un ente mixto

El dirigente de Mejor Pinamar volvió a cuestionar la política turística municipal y planteó transformar el actual esquema en un organismo con mayor autonomía y participación privada. La propuesta aparece en medio de una discusión cada vez más amplia sobre cómo administra Pinamar su principal actividad económica.

La discusión sobre el turismo en Pinamar empieza a moverse desde los nombres hacia el modelo. Martín Porretti volvió a cuestionar la gestión de Alejandra Apolonio, pero esta vez sumó una propuesta concreta: avanzar hacia un ente mixto de turismo con mayor autonomía respecto del Ejecutivo, autoridades propias y participación del sector privado. Para el dirigente de Mejor Pinamar, el actual Consejo de Turismo constituye un avance, pero continúa dependiendo demasiado de la estructura política municipal porque su presidencia permanece en manos de la Secretaría de Turismo.

El planteo no aparece aislado. En las últimas semanas diferentes actores comenzaron a cuestionar cómo está organizada el área que administra una de las principales actividades económicas de la ciudad. La concejal Romina Gemignani, presidenta de la Comisión de Turismo del Concejo Deliberante, sostuvo recientemente que el turismo no está siendo abordado como una industria en sí misma y cuestionó la concentración de diferentes áreas bajo una misma estructura. Por su parte, representantes empresarios vienen alertando sobre la caída de rentabilidad, los costos y las dificultades para mantener establecimientos abiertos durante los doce meses.

Desde el Ejecutivo muestran otra lectura. La gestión de Juan Ibarguren presentó este año una agenda cultural y deportiva orientada a generar movimiento fuera del verano y recuperó, después de años sin espacio propio, la presencia de Pinamar con stand en la Feria Internacional de Turismo. Apolonio sostiene que existe un trabajo articulado con el sector privado y que eventos deportivos, culturales y gastronómicos forman parte de la estrategia para mantener activa la ciudad durante todo el año.

Detrás de la discusión sobre la gestión de Apolonio aparece entonces una pregunta bastante más profunda: ¿debe la política turística de Pinamar depender directamente del gobierno municipal de turno o necesita una estructura capaz de sostenerse más allá de quién ocupe el Ejecutivo? Porretti propone un ente mixto; otros actores reclaman una Secretaría de Turismo con mayor peso propio y el Municipio defiende el esquema actual de articulación. En una ciudad que todavía busca cómo romper definitivamente con la estacionalidad, el debate ya no parece limitarse a qué eventos organizar, sino a quién planifica el turismo y con qué autonomía para hacerlo.