Pinamar: contar eventos no es tener una política turística
El intendente Juan Ibarguren celebró la realización de más de 40 eventos y la participación de unas 80.000 personas entre marzo y octubre como demostración de que la ciudad avanza hacia la desestacionalización. Pero detrás de esas cifras aparece una discusión mucho más profunda: quién genera realmente las actividades, cómo se mide su impacto y qué política turística necesita Pinamar para dejar de depender principalmente de iniciativas ajenas.

2254-RICH-V3:[{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Pinamar tiene una particularidad que pocas ciudades argentinas pueden exhibir: una marca turística reconocida, una identidad consolidada y una enorme capacidad para atraer visitantes. Su nombre tiene valor por sí mismo. Durante décadas, empresarios, comerciantes, hoteleros, gastronómicos, desarrolladores y trabajadores contribuyeron a construir un destino que trasciende ampliamente los meses de verano. Sin embargo, esa fortaleza también puede convertirse en una debilidad cuando la gestión pública comienza a confundir el atractivo natural de la ciudad con los resultados de una política turística."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Esta semana, el intendente Juan Ibarguren publicó un balance de actividades realizadas entre marzo y octubre. Según los números difundidos, Pinamar recibió más de 80.000 personas en más de 40 eventos deportivos y culturales. El mensaje fue presentado como una respuesta a quienes cuestionan la actividad turística fuera de temporada y acompañado por una afirmación contundente: de eso se trata la desestacionalización, de generar turismo durante todo el año para que haya más trabajo."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La intención es razonable. Nadie podría cuestionar seriamente la importancia de generar actividad económica durante los meses en los que hoteles, restaurantes, comercios y prestadores turísticos enfrentan una demanda considerablemente menor. Tampoco corresponde desconocer que Pinamar recibe competencias deportivas, festivales, encuentros culturales y propuestas recreativas que enriquecen su calendario. El problema comienza cuando la cantidad de eventos se presenta como demostración suficiente de una política turística y cuando el trabajo de numerosos organizadores independientes queda incorporado a un relato de gestión sin explicar qué participación tuvo realmente el Estado."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Entre las actividades mencionadas aparecen la Fiesta de la Pescadilla, la Fiesta de la Cerveza, la Semana del Vino, competencias de atletismo, vóley, karate, patín, encuentros deportivos y festivales culturales. Buena parte de esas propuestas son impulsadas por asociaciones, instituciones, productores y organizadores privados que eligen Pinamar, desarrollan sus proyectos, consiguen participantes, asumen responsabilidades y trabajan para concretarlos. El Municipio puede facilitar espacios, colaborar con personal, gestionar autorizaciones o difundir las actividades. Es una tarea válida y necesaria, pero recibir un evento no es lo mismo que haberlo captado, producido o financiado."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La distinción no es menor. Una verdadera política de captación turística supone identificar oportunidades, buscar organizadores, competir con otros destinos, ofrecer condiciones, negociar calendarios, articular con hoteles y prestadores, desarrollar campañas en mercados emisores y medir posteriormente los resultados. En cambio, una agenda que incorpora actividades propuestas por terceros cumple principalmente una función de coordinación y difusión. Ambas tareas son útiles, pero no deberían confundirse al momento de explicar qué hizo el Estado para generar nuevos visitantes."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"El propio Municipio presentó en marzo su Agenda Cultural y Deportiva 2026, una herramienta destinada a reunir actividades durante todo el año y facilitar la articulación con el sector privado. Es una iniciativa que merece ser reconocida. Lo que no queda demostrado por su sola existencia es que cada evento incorporado haya sido consecuencia de una gestión municipal de captación ni que la suma de esas actividades constituya, automáticamente, una estrategia de desestacionalización exitosa."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La otra discusión está en los números. El balance oficial menciona más de 70.000 asistentes a 29 eventos deportivos y más de 14.000 a 11 actividades culturales. Pero la publicación no permite conocer cómo fueron contabilizados, qué metodología se utilizó, cuántas personas participaron de más de un evento ni qué proporción corresponde a residentes, excursionistas o turistas que efectivamente viajaron a Pinamar para asistir."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"No es un detalle estadístico. Una persona que participa de tres actividades puede representar tres asistencias, pero no tres visitantes diferentes. Un vecino que concurre a un festival contribuye a la convocatoria, pero no genera una nueva pernoctación turística. Un deportista que llega por el día tampoco tiene el mismo impacto económico que una familia que permanece durante un fin de semana completo. Sin esa diferenciación, la cifra agregada sirve para dimensionar actividad, pero no alcanza para demostrar cuánto turismo adicional se generó."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"El Enduro del Invierno expone con particular claridad esta dificultad. El Municipio le atribuye una convocatoria cercana a las 60.000 personas, una estimación que representa aproximadamente el 71% de las 84.000 asistencias mínimas que surgen de sumar las categorías deportivas y culturales anunciadas. Se trata de una concentración extraordinaria en una sola actividad y, justamente por eso, resulta indispensable conocer cómo se obtuvo ese número."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Si tomáramos las 80.000 asistencias como una cifra hipotética y las distribuyéramos entre los 35 fines de semana de abril a noviembre, obtendríamos un promedio de aproximadamente 2.286 por fin de semana. Al descontar las 60.000 atribuidas al Enduro, quedarían unas 571 asistencias promedio. El ejercicio no representa la distribución real de los eventos —que el Municipio contabilizó entre marzo y octubre— ni permite calcular turistas adicionales. Pero sirve para mostrar cuánto depende el balance global de una sola estimación cuya metodología no fue publicada."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"El Enduro plantea además otras preguntas que exceden la convocatoria. Su autorización fue discutida en el Concejo Deliberante, donde surgieron cuestionamientos sobre la evaluación ambiental, la intervención de organismos provinciales y las condiciones de realización. El expediente municipal identifica un informe del ingeniero ambiental Carlos Dalto, pero su contenido completo no pudo ser examinado en esta investigación. Tampoco fue posible consultar una evaluación posterior integral que permita conocer los efectos de la competencia sobre el ambiente costero."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"No se trata de afirmar que el evento no produjo beneficios económicos ni de atribuirle daños ambientales que no hayan sido comprobados. Se trata de algo bastante más elemental: cuando una actividad de semejante magnitud es presentada como uno de los principales resultados turísticos de la ciudad, deberían estar disponibles los estudios que permitan evaluar su asistencia, sus beneficios económicos y sus efectos sobre el territorio. La autorización de un evento y la celebración de su convocatoria no reemplazan esa evaluación."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La misma dificultad aparece cuando el Municipio informa porcentajes de ocupación hotelera. Durante el fin de semana largo de octubre comunicó una ocupación superior al 50%, pero el dato difundido no estuvo acompañado por una ficha metodológica pública que permitiera conocer con precisión el universo relevado, las plazas consideradas y las condiciones de comparación. Un porcentaje aislado puede describir parcialmente un fin de semana; para evaluar desestacionalización hace falta observar tendencias sostenidas, comparar períodos equivalentes y determinar cuánto movimiento adicional se produjo."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Pinamar necesita saber cuántos turistas recibe, de dónde vienen, cuánto permanecen, cuánto gastan, qué servicios utilizan y por qué deciden regresar. También necesita conocer qué ocurre con los alquileres temporarios, los alojamientos no tradicionales y los visitantes que llegan solamente por el día. Sin información sistemática, la discusión turística termina dependiendo de estimaciones parciales, percepciones comerciales y balances que resultan difíciles de contrastar."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Los estudios realizados por UADE ofrecen una base técnica importante para comprender la actividad regional y sus desafíos. Su trabajo sobre desestacionalización plantea la necesidad de diversificar productos, profesionalizar servicios, coordinar actores públicos y privados y desarrollar sistemas de información turística. Son herramientas valiosas, pero un estudio académico no reemplaza la obligación de construir estadísticas locales permanentes, actualizadas y accesibles para toda la comunidad."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La transparencia debería ser parte central de cualquier política turística. Si el Municipio informa una determinada ocupación, tendría que publicar cómo fue medida. Si anuncia miles de asistentes, debería aclarar si son estimaciones, conteos efectivos o registros proporcionados por organizadores. Si sostiene que una actividad generó empleo y movimiento económico, debería explicar con qué indicadores llegó a esa conclusión. Una placa de Instagram puede ser una herramienta de comunicación; no debería convertirse en el único soporte disponible para evaluar los resultados de una gestión."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Y acá aparece una discusión institucional que Pinamar necesita abordar. Si el turismo constituye uno de los principales motores de la economía local, resulta razonable preguntarse qué estructura administrativa, técnica y presupuestaria debería tener para planificarlo. La propuesta de contar con una Secretaría de Turismo especializada merece ser considerada, no por una cuestión de jerarquía burocrática, sino por la necesidad de concentrar capacidades en promoción, investigación de mercados, captación de eventos, desarrollo de productos, calidad de servicios y evaluación de resultados."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Pero una Secretaría, por sí sola, tampoco garantiza una transformación. Cambiar un organigrama sin modificar la manera de trabajar puede terminar produciendo más estructura y los mismos problemas. La cuestión es qué objetivos tendría, con qué recursos contaría, cómo rendiría cuentas y qué participación efectiva ofrecería a los sectores que sostienen diariamente la actividad turística."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"En ese sentido, también merece discutirse la creación de un ente mixto de turismo, integrado por representantes del Estado, hotelería, gastronomía, comercio, balnearios, prestadores, instituciones educativas y demás actores vinculados con la actividad. Un espacio con reglas claras, responsabilidades definidas y mecanismos transparentes de funcionamiento podría contribuir a construir una estrategia que trascienda los cambios de gobierno y las urgencias de cada temporada."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"No sería necesario inventar el concepto desde cero. Villa Gesell cuenta desde 2014 con una Comisión Mixta de Turismo creada por ordenanza para articular sectores públicos y privados, participar en la planificación y colaborar con las estrategias de promoción. En 2026 presentó además el programa Gesell 365 y una campaña turística para la temporada 2026-2027, con acciones de comunicación y promoción en distintos mercados. La existencia de esos instrumentos no demuestra automáticamente sus resultados, pero ofrece ejemplos concretos de mecanismos institucionales y planes que pueden estudiarse."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Pinamar tiene condiciones extraordinarias para desarrollar turismo deportivo, cultural, gastronómico, de naturaleza, de reuniones y de experiencias durante todo el año. También tiene organizadores que ya demuestran interés en utilizar la ciudad como sede de sus actividades. Ese capital debería ser el punto de partida de una estrategia mucho más amplia, capaz de buscar nuevas oportunidades, acompañar profesionalmente las existentes y convertir la actividad en beneficios sostenidos para quienes viven y trabajan acá."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La desestacionalización no consiste simplemente en llenar un calendario. Consiste en conseguir que más personas elijan viajar fuera del verano, permanezcan más tiempo, encuentren servicios disponibles, consuman en la ciudad y tengan razones para regresar. Implica también que hoteles, comercios, restaurantes y prestadores puedan sostener actividad durante más meses, con mejores condiciones para el empleo y la inversión. Los eventos pueden contribuir enormemente a ese objetivo, pero son una herramienta dentro de una política, no la política completa."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Por eso la publicación del intendente debería abrir una conversación más amplia que la cantidad de actividades realizadas. La ciudad necesita saber qué parte de esa agenda fue efectivamente gestionada por el Municipio, qué recursos públicos se utilizaron, qué resultados se midieron y cuáles son los objetivos para los próximos años. También necesita discutir si la estructura actual alcanza para desarrollar su principal actividad económica o si llegó el momento de construir una institucionalidad turística más especializada, participativa y transparente."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Reconocer el esfuerzo de quienes organizan eventos no debilita al Estado. Al contrario, permite identificar con mayor claridad dónde aporta valor y dónde todavía existen oportunidades de mejorar. La colaboración municipal es importante, pero también lo son la iniciativa privada, el trabajo de las instituciones y la capacidad de los organizadores para atraer participantes. Una política turística madura debería integrar esos esfuerzos sin apropiarse indistintamente de sus resultados."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Pinamar no necesita demostrar que durante el año ocurren cosas. Eso es evidente. Lo que necesita demostrar es que existe una estrategia capaz de convertir esas actividades en desarrollo turístico sostenido, con objetivos conocidos, decisiones compartidas y resultados que cualquier vecino pueda consultar."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Porque una ciudad puede tener cuarenta eventos, ochenta mil asistencias estimadas y una agenda llena de actividades. Lo que no puede es confundir esos números con una política turística integral sin mostrar cómo fueron obtenidos y qué transformaciones produjeron."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"La verdadera discusión no es cuántos eventos podemos contar al finalizar el año, sino cuántas oportunidades somos capaces de generar para el próximo."}]},{"type":"paragraph","runs":[{"text":"Ricardo Magne","bold":true},{"text":"\n"},{"text":"Editor Responsable - 2254Noticias","italic":true}]}]



