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Se fue Rulo Rivero, uno de los hombres que aprendió a cuidar el mar cuando Gesell todavía estaba naciendo
Tenía 80 años y pasó más de medio siglo como guardavidas en las playas de la ciudad. Llegó siendo apenas un bebé, comenzó como bañero a los 14 y terminó convertido en uno de los referentes de generaciones enteras de guardavidas.
Villa Gesell despidió este martes a Luis María “Rulo” Rivero, uno de esos vecinos cuya historia personal terminó mezclándose con la de la propia ciudad. Había nacido en General Madariaga en 1946, pero llegó junto a su familia cuando tenía apenas unos días de vida. A los 14 años ya repartía cartas y trabajaba como bañero en El Dorado, en Paseo 111 y playa, en una Gesell todavía rodeada de médanos, naturaleza y una infraestructura turística que recién comenzaba a desarrollarse.
El mar terminó convirtiéndose en su lugar durante 54 años. Rivero prestó servicio efectivo como guardavidas durante más de cinco décadas y se retiró en 2014. Con el tiempo pasó de aprender el oficio de los primeros bañeros a convertirse él mismo en maestro y referencia para quienes llegaron después. En 2016 fue homenajeado junto a otros históricos durante la graduación de la primera camada de la Escuela Municipal de Guardavidas, y su figura continuó siendo reconocida por las nuevas generaciones.
Su historia quedó además escrita. En 2024 se presentó “Rulo, la leyenda continúa”, un libro elaborado a partir de sus recuerdos y vivencias, recopilados por Ana María Rosa. Meses después volvió al Chalet de Don Carlos para compartir esas historias con guardavidas y estudiantes. Era también artesano y pionero reconocido de la ciudad. Rulo alcanzó a hacer algo que pocos protagonistas de aquellos primeros años consiguen: dejar contada en primera persona una parte de la historia que ayudó a construir.
La Municipalidad expresó sus condolencias y destacó su trayectoria, su trabajo en el cuidado de quienes disfrutaban de las playas y el legado que deja entre las nuevas generaciones de guardavidas.
