Fondo Educativo: las cuentas vuelven al Concejo y persisten las preguntas
Las concejales Violeta Saquilán y Romina Gemignani retomaron el seguimiento de las rendiciones del financiamiento provincial destinado a educación. El debate tiene antecedentes desde abril, cuando se cuestionó un saldo de casi $1.200 millones al cierre de 2025 y se pidieron explicaciones sobre su utilización.

La discusión sobre el destino del Fondo de Financiamiento Educativo volvió a la agenda del Concejo Deliberante. Durante la Comisión de Turismo, Cultura, Educación y Deportes del lunes 19 de octubre, las concejales Violeta Saquilán y Romina Gemignani revisaron el estado de la documentación presentada por el Ejecutivo. Según el informe legislativo, la última rendición incorporada al expediente correspondía a 2025. El planteo retoma una discusión que lleva varios meses: cuánto dinero recibió el Municipio, qué parte fue efectivamente utilizada y qué documentación permite seguir el destino de esos recursos.
El antecedente más significativo apareció en abril, cuando Saquilán señaló que, según la documentación examinada, el fondo registraba un saldo de $1.196 millones al 31 de diciembre de 2025. La concejal cuestionó que permanecieran recursos sin ejecutar mientras distintos establecimientos educativos necesitaban mejoras edilicias y recordó que una parte del financiamiento debe destinarse a infraestructura. En mayo, la secretaria Alejandra Apolonio compareció ante el Concejo y explicó que los proyectos de obras requieren pedidos formales y la intervención de la Unidad Educativa de Gestión Distrital (UEGD). También informó que durante 2026 se habían ejecutado aproximadamente $300 millones en infraestructura, según lo expuesto en aquella reunión.
La cuestión de fondo no es solamente cuánto dinero permanece disponible, sino qué proyectos se financiaron, cuáles siguen pendientes y por qué. El Fondo Educativo también contempla programas y servicios vinculados con la enseñanza, por lo que no todo su presupuesto corresponde a obras escolares. Sin embargo, la existencia de necesidades edilicias y los reiterados pedidos de información justifican conocer con precisión los ingresos, los gastos y los saldos de cada período. Un saldo sin ejecutar no demuestra por sí mismo un uso irregular de fondos, pero sí plantea preguntas sobre la planificación y los tiempos de aplicación de recursos destinados a la educación. Para las comunidades escolares, la diferencia entre disponer de financiamiento y convertirlo en mejoras concretas puede traducirse en aulas, mantenimiento y mejores condiciones de aprendizaje.
HCD Pinamar / El Cartero



