Después del brote que enfermó a decenas de vecinos, el dueño de la carnicería rompió el silencio

Casi tres meses después de uno de los episodios sanitarios más graves del año en Madariaga, Jorge Delgado habló públicamente sobre el brote de triquinosis vinculado a su comercio. Pidió disculpas, asumió responsabilidad por lo ocurrido y se refirió a la reapertura de la carnicería, mientras la investigación judicial continúa.

Todo comenzó a fines de junio con pacientes que presentaban síntomas compatibles con triquinosis. En pocos días, aquello que inicialmente parecía un grupo reducido de casos adquirió otra dimensión: para mediados de julio las autoridades informaban 66 diagnósticos positivos y otras 35 personas con síntomas o bajo tratamiento preventivo. La investigación epidemiológica apuntó hacia productos porcinos comercializados en una carnicería del centro de Madariaga, donde posteriormente fueron secuestrados 85 kilos de achuras en las que los análisis detectaron la presencia del parásito.

Casi tres meses después, el propietario del comercio decidió hablar. Jorge Delgado se presentó junto a su esposa en CNM Radio, pidió disculpas a las personas afectadas y reconoció públicamente su responsabilidad. También contó que él mismo contrajo la enfermedad y aseguró conservar la documentación correspondiente a sus proveedores. “Fue una falla y sí, fue grave”, expresó durante la entrevista.

El episodio no terminó con la emergencia sanitaria. El Municipio presentó una denuncia penal ante la Fiscalía N.º 8 y la investigación continúa para establecer las responsabilidades correspondientes. Al mismo tiempo, la clausura del establecimiento abrió paso a controles y restricciones sobre la comercialización de chacinados, mientras las autoridades reforzaron durante el brote la recomendación de no consumir productos porcinos sin rótulo ni trazabilidad.

Ahora aparece un nuevo capítulo: la posibilidad de que la carnicería vuelva a abrir sus puertas. Para Delgado, además de lo que determine la Justicia, quedará por delante otro desafío difícil de medir en un expediente: volver a encontrarse detrás del mostrador con una comunidad atravesada por un brote que enfermó a decenas de vecinos.

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